Norma NCh 3357: ¿cómo se garantiza la resistencia de elementos no estructurales?


En Chile, uno de los países de más alta sismicidad en el Mundo, el diseño estructural de edificios ha sido ampliamente estudiado, y dado el pequeño porcentaje de edificios que se han visto dañados estructuralmente y el  bajo (aunque lamentable) número de edificios que han sufrido colapso durante eventos sísmicos severos en los últimos años, es posible decir que nuestros ingenieros han desarrollado códigos y prácticas de diseño que aunque siempre son mejorables, han demostrado cumplir con las expectativas y encontrarse entre las más efectivas del mundo. Sin embargo, y sin quitar mérito a lo anterior, teníamos como comunidad técnica el desafío y la deuda del estudio de los sistemas y componentes no estructurales, es decir todos aquellos que aunque no conforman el esqueleto estructural del edificio, son parte fundamental para el correcto funcionamiento del proyecto y para garantizar un nivel de confort y serviciabilidad que se adecúen al uso para el que ha sido proyectado. La más importante de las consecuencias que puede tener un mal diseño de los elementos no estructurales es la pérdida de vidas o la provocación de accidentes y heridos, lo cual en sí es suficiente para obligarnos a desarrollar unas prácticas de construcción que minimicen este riesgo. A esto se suman importantes pérdidas económicas cuando estos elementos fallan, lo cual ha sido comprobado luego de eventos severos en edificios nacionales y extranjeros. En este sentido, múltiples estudios indican que en general existe una relación aproximada de 80/20 en el nivel de inversión correspondiente a la parte estructural vs la parte no estructural de proyectos de edificación (Miranda et al), por lo que un buen diseño de estos componentes, puede significar importantes ahorros por reconstrucción. Por otra parte, existen muchos proyectos donde el colapso de algún sistema no estructural pequeño puede dejar todo un edificio fuera de servicio, lo cual implica consecuencias nefastas como por ejemplo la inundación del piso de un Hospital luego de un sismo por la rotura de alguna cañería dejándolo fuera de servicio en el momento que más se requiere, o importantes pérdidas económicas como por ejemplo el corte de una línea de producción en un complejo industrial, cuyas pérdidas por dejar de producir pueden ser mayores incluso al costo de su reparación.

 

Norma NCh3357: seguridad antisísmica

 

La normativa actual, que rige el diseño sísmico de componentes y sistemas no estructurales, ha establecido sus parámetros gracias a tres eventos que marcaron la historia reciente de Chile:

 

Terremoto de Valdivia: 1960, magnitud 9.5 en la escala de Richter.

 

Terremoto de Valparaíso: 1985, magnitud 7.8 en la escala de Richter.

 

Terremoto en la región del BíoBío: 2010, magnitud 8.8 en la escala de Richter.

 

Cada uno de esos sucesos ha permitido que el sector de la construcción pueda actualizar sus protocolos de seguridad en lo que a marco normativo se refiere. Así, luego de lo ocurrido en 2010, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) creó la Norma Técnica Minvu NTM-001 Diseño sísmico de componentes y sistemas no estructurales, norma que establece los criterios de diseño sísmico de componentes y sistemas no estructurales.

 

Posterior a esto, y como continuación de este proceso,  el año 2015 se creó la Norma NCh 3357 Diseño sísmico de componentes y sistemas no estructurales”, como una forma estandarizar los requisitos normativos para la implementación de componentes secundarios bajo condiciones sísmicas. Ésta define los criterios referentes al diseño sísmico de componentes y sistemas no estructurales que se encuentran fijos de manera permanente a los edificios, así como para sus soportes y fijaciones

 

Consideraciones importantes a componentes no-estructurales

 

El diseño sísmico de los componentes no estructurales tiene que ser efectuado por especialistas involucrados en el proyecto, y los trabajos desarrollados por ellos deben pasar por una revisión de sus aspectos sísmicos, ésta debe ser realizada por un ingeniero inscrito en el registro de revisores de proyectos de cálculo estructural.

 

Este aspecto de la norma ya se ha implementado por años a la inspección de la parte estructural de las obras, y se espera que la nueva normativa al incorporar la revisión detallada de componentes no estructurales, genere mayor seguridad y disminuya el riesgo de daños no anticipados.

 

Considerando el carácter sísmico de nuestro país, lo anterior es de suma importancia para levantar estructuras que sean capaces de resistir tales episodios. Esta norma alude directamente a los sistemas de anclaje para elementos no estructurales que, finalmente, permiten anclar los elementos secundarios a la estructura, ya sean estos arquitectónicos, mecánicos, eléctricos, etc. De esta manera, es posible asegurar que determinada obra tenga un estándar adecuado ante un sismo de gran magnitud, como los que -a estas alturas- estamos tan acostumbrados.

 

La nueva Norma NCh 3357 exigirá un mayor respaldo de los antecedentes y planificación del proyecto, memorias de cálculo, certificaciones de seguridad internas y planos de detalles, entre otros, ya no sólo a nivel estructural, sino que para todos los elementos que finalmente son parte fundamental del proyecto. El nuevo código, además, incorpora las ecuaciones necesarias para medir la fuerza de diseño sísmico de los componentes no estructurales, las cuales contemplan zonificación sísmica, tipo de suelo y altura de piso, entre otros.

 

En Taborga, contamos con los mejores sistemas de anclaje para elementos no estructurales, garantizando el cumplimiento con la normativa en cuestión. Optar por este tipo de soluciones permite tener la tranquilidad de llevar a cabo un trabajo de primer nivel, pudiendo estar seguro de su óptimo desempeño ante eventualidades tan lamentables como puede ser un sismo de gran magnitud.

 

El siguiente vídeo que gráfica la actividad sísmica en el mundo entre 2001 y 2015:

 

 


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